Hablamos de una cierta clase de manos que pueden tocarte en gracia sólo para ilusionarte y hacerte trizas en pocos segundos. El error de caer bajo su encantamiento es bien propio de los principiantes, de modo que si estás aprendiendo póker quizá encuentres un poco de sabiduría en nuestro consejo.
Las pocket cards conforman la base de tu estrategia de juego. Eso lo has de tener bastante claro, pues si no lo has escuchado de nosotros, quizá de alguien más: es el punto de partida del póker.
Por la importancia de este consejo, pero también de las pocket cards, es que muchos caen bajo el hechizo de un par de figuras que les tocan en suerte, pensando que de su mano viene la fortuna, cuando, en realidad, estás enfrentándote a una mano que podría traerte aun menos suerte que un 2 y un 3.
Nos referimos en particular a las siguientes combinaciones de cartas: A-10, A-J, K-Q, K-J, K-10, Q-J, Q-10. Entendemos que en la acera opuesta se encuentran los juegos realmente importantes, a saber, los pares de ases, los pares de reinas, los pares de reyes, A-K, K-Q y A-Q.
Diremos que el problema no es el valor de las cartas, sino la excesiva confianza que los jugadores suelen poner en ellas desde las rondas iniciales de la mano en cuestión. Tras el flop, la fortuna puede sonreírte de veras, o todo lo contrario. Y no quisieras estar en ese lugar si acabas de hacer o pagar un raise inconveniente.