Aunque parezca un poco extraño, en la práctica del póker podemos encontrar diferentes tipos de jugadores, con características que dependen tanto de su personalidad a la hora de afrontar las situaciones del juego, como su modo de jugar y costumbres. Los cuatro tipos básicos de jugador más reconocidos son: el Loose pasivo, el Loose agresivo, el Tight pasivo y el Tight agresivo.
Dentro de estos tipos de jugadores, podremos encontrar también otras clasificaciones, por ejemplo dentro del tipo Loose agresivo, en el punto más extremo se encuentra a un jugador maniaco, éste no solo se dirige a gran parte de las manos, sino que además hace raises durante todo el juego.
Recordemos que un raise o check-raise, se usa para referirnos a la situación en la que un participante decide “pasarse por alto” para que un adversario apueste, con la intención de luego subir dicha apuesta. El check raise es recomendado para usar en situaciones y contextos muy puntuales, y el jugador maniaco, realiza ésta práctica sin evaluar las cartas que lleva en el momento.
El objetivo en el póker, consiste entonces en aprender a jugar con un muy buen estilo como de grandes ganadores, pues hay que reconocer que cada persona juega de acuerdo a sus gustos naturales, es decir unos juegan muchas manos, mientras que otros pocas, unos de forma agresiva y otros de forma pasiva, siendo estas tendencias las más influyentes en los malos juegos y por ende llevar a que un jugador pierda más dinero.
El primer de los pasos es identificar nuestro modo de juego, de esta manera mejorar los errores que presentemos, y por último es importante conocer el estilo de los demás jugadores que participan en la mesa, tomar ventaja de ello y hacerse a la oportunidad de ganar.