Una de las modalidades de póker que más se ha expandido en estos últimos tiempos es la ya famosa Hold’em. En ésta, el jugador recibe un par de cartas tapadas que, combinándolas con las que quedan boca arriba en la mesa (cinco en total), van a determinar cual es el juego obtenido con el mismo criterio que el póker tradicional.
Un error por demás habitual entre los jugadores principiantes dentro de esta modalidad es el de dejarse llevar por el entusiasmo del juego que se les va armando sin evaluar que las cartas destapadas arman también el juego de sus adversarios. Son muchos los casos en los que los nóveles suelen empujar su bankroll hacia el centro de la mesa convencidos de tener la situación controlada y, en vez de llevarse un gran pozo, caen en uno. Tener un full formado con un trío caído en la mesa tiene que llamarlo más al análisis que al exabrupto. (más…)