Quizá una de las consecuencias inesperadas de la popularidad del póker sea que la televisación de torneos y competencias en que participan las estrellas haga a muchos jugadores intentar emular a los profesionales, que muchas veces cometen errores garrafales en términos de apuestas, que nunca se aconsejaría a los principiantes.
El estilo de juego agresivo parece estar de moda entre algunos; el problema es cuando éste se adopta irreflexivamente.
Para la filosofía del juego brutal, pagar una apuesta se vuelve un signo de debilidad, mientras que la acción de subir es ponderada en extremo. Esto no será siempre cierto.
Entre las consideraciones que todo buen jugador debe hacerse cuando piensa qué actitud tomar frente una apuesta del oponente, está la de pensar cómo se interpreta cada una de estas movidas frente a la agresividad del contrario. (más…)