Existe mucho material escrito sobre consejos para jugadores que sufren rachas perdedoras. Desde cómo manejar los tilts y las emociones negativas hasta poder dejar de lado las creencias que nos sitúan como perdedores. Sin embargo, son pocos los artículos que se centran en la mentalidad ganadora ideal para ganar al póker.
Como suele suceder con muchos otros deportes, siempre que un jugador de póker esté teniendo buen éxito creerá que se debe a lo buen jugador que es. Si bien es cierto que un buen nivel de habilidad y dedicación son fundamentales en el póker, para poder evaluar de manera certera cómo son los distintos momentos por los que pasa un jugador de póker hay que tener la suficiente atención para no dejar pasar por alto ciertas situaciones.
Aquellos que puedan discriminar ciertos factores muy puntuales después de haber tenido buenas rachas de manera sostenida (durante las cuales ganaron muchas manos y dinero) serán los que mantendrán la actitud necesaria para seguir ganando en este maravilloso juego. A menudo puede ser que nos hayamos preparado de manera distinta para un torneo, o una sesión de juegos.
Otras veces, simplemente será que cambiamos nuestra actitud hacia al juego después de enfrentar largos períodos de derrotas. También puede ser que hayamos implementado alguna modificación en la cantidad de mesas que jugamos de manera simultánea, o en las horas que jugamos por día. Sin importar cuáles sean tus razones, lo fundamental es aprender a reconocerlas y otorgarles el lugar que merecen.
Es importante poder empezar cada sesión de juegos con una mentalidad positiva. Sin embargo, es necesario aplicarla a nuestro juego con discreción. Es bueno hacer jugadas arriesgadas, pero, por ejemplo, hacerle un bluff a un calling station nunca será algo rentable.