Una de las mayores fugas de dinero en una jugada, es que los jugadores tienden a dejar sobras por el camino, lo cual beneficia a los contrincantes.
A menos que estemos jugando contra un cuadro de oponentes que han visto, estudiado y conocen todas nuestras manos, es mejor dejar de ser creativo ya que la creatividad simplemente cuesta dinero.
Escenario 1:
Le mostramos un supuesto escenario de un torneo en vivo donde las ciegas son $1/$2 en el que ser “creativo” en la posición “botón” terina siendo algo costoso.
El hacernos los héroes durante un par de horas en la mesa puede aumentar nuestras ganancias, pero la tendencia es que nuestras manos cada vez serán más dudosas y daremos la imagen de un agresivo propenso al engaño.
Imaginemos que del otro lado de la mesa tenemos una seductora chica con un escote prominente que distrae hasta al más profesional de los jugadores, estos héroes de mesa no podrán aguantar del hecho de comenzar a alardear sobre su juego, lo cual hará que la dama (una excelente jugadora) descubra el punto débil de este psuedo-héore de las mesas, su altanería.
Desde las primeras posiciones la chica comienza a subir de $15, lo cual hace que las llamadas se conviertan en jugadas bastantes riesgosas y más de uno se lo piense, el jugador altanero no tendrá más que comenzar a igualar, ya que durante toda la partida estuvo haciendo alarde de su dinero y cualidades en el póker.
Esto con el tiempo solo desenmascarará al jugador, haciendo que dos cosas queden claras, primero, no existen héroes en las mesas solo jugadores que ganan o pierde, y luego que alardear del dinero no es algo que nos convenga sobre todo si jugamos contra alguien que tiene más que nosotros.