Psicología en las Jugadas del Poker

Los jugadores que se embarcan en una estrategia que se focaliza en las cartas del flop, e incluso en las posteriores etapas o streets, el turn y el river, tienen en común una cosa: la de navegar juntos en un mar de aguas revueltas que los pondrá realmente intranquilos a medida que sucedan las rondas de apuestas.

Factores que nunca son intrascendentes en el póker, como la agresividad, de repente se vuelven dos veces más importantes que antes. En este sentido, se aplican los mismos principios de siempre: la agresividad del ataque debe estar matizada por la posición del jugador en la mesa, el talento de los adversarios, la cantidad de fichas que poseen, y las cartas en mano.

Pero recuerda: están todos en el mismo barco, de modo que estas precauciones sobre las que tú estás puesto sobre aviso también ellos deberían considerarlas, y por lo tanto, son igual de sensibles a la agresividad que tú.

De modo que una posición favorable en la mesa te ayudará a definir cuánta medida de ella puedes emplear considerando como margen de seguridad a tu favor las reacciones pasivas del resto de tus adversarios.

Ten a bien considerar la siguiente distinción general: que las damas jugadoras suelen ser más observadoras y menos agresivas que la mayoría de los jugadores varones.

Recuerda también que no hay nada malo en abandonar la nave si realmente el viaje se está poniendo peligroso: no querrás quedar abandonado solo con unas malas cartas, habiendo empeñado en el camino sólo tu orgullo.

Y por sobre todas las cosas, no querrás apostarlo todo o nada al river salvo que tengas en qué respaldarte y te obliguen a ello.

Repartidas las tres primeras cartas comunitarias, la línea entre el éxito y la derrota pueden ser bastante delgadas.

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