Es indudable que para muchos jugadores novatos y semi profesionales existe la mística duda de si es posible vivir del casino, actividad placentera en extremo para algunos de nosotros. Quienes despejan esta duda no son otros que los jugadores estrella, Chris Ferguson, Scotty Nguyen y Phil Hellmuth.
En su relativamente corta carrera como competidor regular de la WSOP, Ferguson ha regresado a su casa con más dinero del que había traído en 57 oportunidades, la primera de ellas en 1995, con su primera participación en la WSOP, alcanzó también 29 mesas finales. Los promedios le son altamente favorables, pues estiman que ha ganado cuatro cash games anuales desde sus primeros años en la Serie Mundial, y ha jugado (promediando, recordemos) dos final tables desde la misma fecha.
Nguyen es otro apostador fuera de serie. Dueño de un estilo de juego impulsivo y emocional que hace a sus aficionados decir a los incrédulos que lo conocen por vez primera “ámalo o déjalo”, ha ganado 2,15 millones de dólares en la World Series of Poker solamente, es decir, que cerca de 7 millones más han sido recogidos en varios torneos de carácter local e internacional.
Hellmuth es, sin dudas, el ganador número uno. Ha sido merecedor de once brazaletes y ha llegado en 41 ocasiones a las mesas finales de la competencia; los fanáticos y la TV lo aman por igual. Entre sus extravagancias más notables se encuentran la de haberse disfrazado del general Patton (célebre comandante estadounidense en la Segunda Guerra Mundial), y aparecerse en el casino London’s Empire con once modelos semidesnudas, que representaban sus once títulos, en un ómnibus de dos pisos.
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