Controlar las emociones en póker

Todos los buenos jugadores de póker están familiarizados con la idea de los tilts. Los tilts son cambios en la manera en que jugamos al póker desencadenados por factores psicológicos y emocionales. Son muchos los jugadores que reconocen aquello que posteriormente puede producir un tilt: malas rachas, manos excelentes que resultan perdedoras, y hasta incluso ganar botes grandes.

Hay muchos otros factores que contribuyan al desencadenamiento de un tilt y generalmente pasan inadvertidos. Estos factores son el estrés cotidiano acumulado fuera de las mesas de juego. Dado que es muy difícil inhibir esta clase de efectos, lo mejor será controlar nuestras emociones.

La vida siempre nos presiona de distintas maneras. El estrés, por eso, es inevitable. Es necesario tomar consciencia de que nos puede estar afectando de diversas maneras. En el caso de los jugadores semi profesionales (es decir, aquellos que tienen un empleo de medio tiempo o tiempo completo), el hecho de no tener trabajo o de estar atravesando algunas dificultades económicas por un bajo sueldo podrían crear una presión adicional para equiparar las ganancias que deberíamos conseguir en las mesas de póker.

Estos jugadores probablemente sientan que el hecho de crear y ganar botes realmente grandes solucionará muchos de sus problemas al ofrecerles un ingreso extra. Sin embargo, la única consecuencia que conseguiremos será jugar más manos marginales y no poder hacer bluffs de calidad.

El estrés puede influir en nuestra vida cotidiana, y de manera definitiva lo hará (es inevitable). Lo que sí podemos controlar (y deberíamos intentar) es la manera en que el estrés influye nuestra banca. De todas maneras, si tenemos emociones negativas, siempre podremos optar por tomarnos un descanso para retornar más tarde.

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